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SOBRE NOSOTROS
Après Enlèvement explora las profecías bíblicas, el Arrebatamiento de la Iglesia, el fin de los tiempos y la fe cristiana.
Descubra lo que la Biblia enseña sobre el regreso de
Jesucristo y cómo prepararse para ello.
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Descubra lo que la Biblia enseña sobre el regreso de Jesucristo y cómo prepararse para este acontecimiento.
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📖 UNDERSTAND THE BIBLE
🌍 FIN DE LOS TIEMPOS
📖 COMPRENDER LA BIBLIA
11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.
12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
13 Pero el ángel le dijo: No temas, Zacarías; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.
16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor su Dios.
17 E irá delante de Él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
18 Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.
19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.
20 Y ahora quedarás mudo, y no podrás hablar, hasta el día en que esto suceda, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.
En este pasaje, el ángel Gabriel anuncia a Zacarías el nacimiento milagroso de Juan el Bautista. Gabriel revela que Juan tendrá una misión especial: preparar al pueblo de Israel para la venida del Señor y llevar a muchas personas de regreso a Dios.
Juan el Bautista cumplirá esta misión con el espíritu y el poder de Elías, conforme a la profecía de Malaquías 4:5-6. Será un mensajero enviado para preparar los corazones para recibir a Jesús, el Mesías prometido.
La respuesta de Zacarías muestra su duda, porque él y Elisabet eran de edad avanzada. Entonces Gabriel le recuerda su identidad y su autoridad como mensajero enviado por Dios. Debido a su incredulidad, Zacarías permanecerá sin poder hablar hasta el cumplimiento de la promesa de Dios.
Este pasaje revela el importante papel de Gabriel en el plan de Dios: él transmite anuncios proféticos relacionados con la venida del Mesías y con la preparación del pueblo antes de la llegada de Jesús.
3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
En este versículo, Isaías anuncia la venida de un mensajero que preparará el camino del Señor. Esta profecía habla de la preparación espiritual necesaria antes de la intervención de Dios en medio de Su pueblo.
Este anuncio se cumplió por medio de Juan el Bautista, quien vino a preparar al pueblo de Israel para la venida de Jesús, el Mesías. Juan llamó a las personas al arrepentimiento y a volver a Dios para que estuvieran preparadas para recibir al Señor.
Los Evangelios citan este versículo para explicar la misión de Juan el Bautista. Él no era el Mesías, sino un mensajero enviado por Dios para anunciar la llegada de Jesús y preparar los corazones para Su ministerio.
13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.
14 Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?
15 Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.
16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre Él.
17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
En este pasaje, Jesús viene a Juan el Bautista para ser bautizado. Juan reconoce que Jesús es superior a él y comprende que, más bien, él debería ser bautizado por Jesús. Sin embargo, Jesús explica que este acto es necesario para «cumplir toda justicia».
El bautismo de Jesús marca el comienzo de Su ministerio público. Cuando Jesús sale del agua, el Espíritu Santo desciende sobre Él como una paloma, y Dios Padre declara: «Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». Esta escena revela la obra de las tres Personas de la Trinidad: el Padre que habla, el Hijo que es bautizado y el Espíritu que desciende sobre Él.
Este pasaje confirma la identidad de Jesús como el Hijo de Dios y muestra que fue públicamente consagrado para cumplir la misión que el Padre le había encomendado. El bautismo de Jesús no representa arrepentimiento de Su parte, ya que Él no tenía pecado, sino el cumplimiento perfecto de la voluntad de Dios.
29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo.
31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo.
34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.
En este pasaje, Juan el Bautista reconoce públicamente a Jesús como el Mesías prometido al declarar: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Esta expresión revela la misión de Jesús: ofrecerse como sacrificio para la salvación de la humanidad, como el Cordero anunciado en las Escrituras.
Juan explica que Jesús es mayor que él porque existía antes que él y viene de Dios. También da testimonio de lo que presenció en el bautismo de Jesús: el Espíritu Santo descendiendo del cielo como una paloma y permaneciendo sobre Él.
Dios había dado a Juan una señal específica para reconocer al Mesías: Aquel sobre quien descendiera y permaneciera el Espíritu sería quien bautizaría con el Espíritu Santo. Por eso, Juan declara con certeza: «Este es el Hijo de Dios».
Este pasaje confirma la identidad de Jesús como el Hijo de Dios y el Salvador prometido, que vino para llevar a cabo la obra de salvación anunciada por los profetas.